Siento que todo me cuesta demasiado (y quizá necesito escucharme)

Últimamente siento que todo me cuesta demasiado. Levantarme por la mañana, responder mensajes, tomar decisiones, concentrarme o incluso hacer cosas que antes hacía sin pensar. Y cuando esto ocurre, es fácil preguntarse: «¿Qué me está pasando?» o «¿Por qué siento que ya no puedo con todo?».

Si te reconoces en estas palabras, quiero decirte algo importante: sentir que todo te cuesta demasiado no significa necesariamente que seas débil, perezoso o incapaz. A veces, es una señal de que llevas demasiado tiempo sosteniendo más de lo que puedes.

Quizá no necesitas exigirte más. Quizá necesitas escucharte.

Cuando siento que todo me cuesta demasiado, incluso las cosas pequeñas

Hay momentos en la vida en los que tareas aparentemente sencillas comienzan a sentirse enormes. Preparar la comida, salir a comprar, responder un mensaje o simplemente empezar el día pueden requerir una energía que ahora parece no estar disponible.

Esta es una pregunta que muchas personas se hacen en silencio.

¿Por qué siento que todo me cuesta demasiado últimamente?

La sensación de que todo te cuesta demasiado puede aparecer después de periodos prolongados de estrés, preocupación, exigencia emocional o simplemente tras mucho tiempo funcionando sin descansar realmente.

A veces no ocurre de repente. A veces sucede poco a poco, hasta que un día te das cuenta de que:

  • no tienes energía para hacer nada;
  • te cuesta concentrarte;
  • sientes que ya no puedes con todo;
  • todo requiere un esfuerzo excesivo;
  • ya no disfrutas como antes;
  • necesitas parar, aunque no sepas exactamente por qué.

Y entonces aparece la culpa por no poder funcionar como antes.

Sentir que todo me cuesta demasiado no significa que esté fallando

Cuando vivimos en una sociedad que valora la productividad constante, es fácil pensar que el problema somos nosotros cuando dejamos de poder seguir el ritmo.

Cuando todo me cuesta demasiado, no siempre es falta de voluntad

Muchas personas que sienten que todo les cuesta demasiado continúan esforzándose cada día. De hecho, a menudo llevan mucho tiempo haciendo un esfuerzo enorme para seguir adelante sin mostrar cómo se sienten realmente.

El problema no suele ser la falta de fuerza de voluntad.

La salud mental y el bienestar emocional forman parte esencial de nuestra salud general. La Organización Mundial de la Salud recuerda la importancia de reconocer el malestar emocional y buscar apoyo cuando lo necesitamos.

A veces el problema es el agotamiento emocional, la saturación mental o la necesidad de descanso que hemos ignorado durante demasiado tiempo.

Por eso pueden aparecer sensaciones como:

  • cansancio emocional;
  • sensación de vacío;
  • falta de motivación;
  • desconexión de uno mismo;
  • dificultad para tomar decisiones;
  • necesidad constante de descansar;
  • sensación de estar funcionando en automático.

¿Y si sentir que todo me cuesta demasiado es una señal de que necesito escucharme?

A veces intentamos resolver nuestro malestar haciendo más cosas, esforzándonos más o exigiéndonos recuperar rápidamente la normalidad.

Persona sentada junto a una ventana sosteniendo una taza mientras reflexiona sobre la sensación 'todo me cuesta demasiado' y necesito escucharse con más calma.
No siempre es falta de fuerza. A veces es cansancio, sobrecarga o necesidad de descanso.

Escucharte también es una forma de cuidarte

Quizá sentir que todo te cuesta demasiado no sea un problema que tengas que solucionar inmediatamente.

Quizá sea una señal.

Una invitación a preguntarte:

  • ¿Hace cuánto tiempo que no descanso de verdad?
  • ¿Cuánto tiempo llevo ignorando cómo me siento?
  • ¿Qué necesito ahora mismo?
  • ¿Estoy intentando sostener demasiado?

Escucharte no significa rendirte.

Escucharte significa reconocer que mereces la misma comprensión que ofrecerías a cualquier otra persona que estuviera pasando por un momento difícil.

Qué puedes hacer cuando sientes que todo te cuesta demasiado

No existen soluciones rápidas para este tipo de malestar. Pero sí existen pequeños pasos que pueden ayudarte a sentirte un poco más acompañado.

Algunas prácticas suaves que puedes probar

  • reducir las exigencias del día a lo verdaderamente importante;
  • descansar sin sentir que tienes que ganártelo;
  • salir a caminar despacio durante unos minutos;
  • escribir lo que sientes sin intentar solucionarlo;
  • respirar lentamente y observar tu cuerpo;
  • hablar con alguien de confianza;
  • permitirte no tener todas las respuestas ahora mismo.

No necesitas hacerlo todo.

No necesitas hacerlo perfecto.

Solo necesitas empezar a escucharte un poco más.

También puede ayudarte leer:

No tienes que resolverlo todo hoy

Si sientes que todo te cuesta demasiado, quizá no necesitas encontrar inmediatamente una explicación, una solución o una nueva versión de ti mismo.

Quizá, por ahora, sea suficiente con reconocer que estás cansado.

Que te está costando.

Que necesitas bajar el ritmo.

Y que eso no significa que hayas fracasado.

A veces, el primer paso para volver a encontrarte no consiste en hacer más, sino en dejar de luchar durante un momento y permitirte escuchar aquello que llevas tiempo intentando ignorar.

Y aunque ahora resulte difícil creerlo, no siempre te sentirás así.