Hoy no necesitas arreglar nada.
No necesitas entenderlo todo.
No necesitas avanzar.
Solo parar.
Busca un lugar donde puedas estar un minuto sin hacer nada.
No es meditar. No es respirar “bien”.
Es simplemente dejar de empujar.
Si te viene un pensamiento, no luches.
Si sientes inquietud, no la tapes.
Quédate contigo, como si estuvieras acompañando a alguien que quieres.
Ahora, durante un minuto:
- suelta la mandíbula
- baja un poco los hombros
- deja la mirada descansar
Y si no puedes hacerlo “bien”, mejor.
Porque esto no es un examen.
Un minuto basta.
Cuando termine, no lo conviertas en tarea.
Solo nota una cosa:
¿hay un 1% más de espacio dentro de ti?
Si lo hay, ya está.
Práctica recomendada: Práctica Suave nº1