Práctica suave nº04 · Soltar la mirada

Mira un punto cualquiera.

Sin fijarlo.
Sin buscar nada.

Deja que la mirada descanse.

Si los ojos se mueven, está bien.

Quédate aquí unos segundos.
Y ya.

Permitir que los ojos descansen

No hace falta enfocar.
No necesitas concentrarte.

Solo dejar que la vista repose.

A veces, cuando la mirada se suaviza,
también lo hace la mente.

Puede que notes una ligera sensación de amplitud.
O quizá nada especial.

Ambas cosas están bien.

Cuando quieras, puedes seguir con tu día.

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