No sé qué me pasa (y está bien)

Hay días en los que no sabes qué te pasa.

No es tristeza clara.
No es ansiedad clara.
No es cansancio claro.

Solo una sensación… rara.
Como si algo dentro estuviera desordenado
y no hubiera palabras para ponerlo en su sitio.

A veces intentamos entenderlo rápido:
buscar la causa, hacer memoria, sacar conclusiones.

Y otras veces, lo más amable es lo contrario:
no correr a explicarlo.

No saber también es un lugar.

Hoy, si estás así, no tienes que arreglarte.
No tienes que “aclararte”.
No tienes que encontrar el nombre exacto.

Puedes estar un rato sin saber.
Como quien se sienta en una habitación
y deja que la luz cambie sola.

Si aparece una emoción, la dejas pasar.
Si no aparece nada, también.

No saber no es un fallo.
A veces es solo una pausa antes de entender.

Y si no llega el entendimiento,
igual puedes descansar un poco.

Práctica recomendada: Práctica Suave nº4